miércoles, 5 de marzo de 2008

Nombres


Mi nombre es la destrucción del pensar,

las murallas del pasado en vientres abortados

(recuerdos) ellos, éstos,

están descolocando mis sueños.



Tengo temor al dormir en cada letra,

intentando sumar mi destino

en una habitación caótica,

tan parecida a mi ego extinto

sobre algún par de miradas.


El nombre de Dios es tu casa

está poblada con millones de heridas,

sed con venganza

que sería nuestro suicidio,

evocando ambiguos difuntos.


Tu nombre es mi descarnación,

las vísceras en la taza de té

el descontrol interno,

esas cenizas resurgiendo

de la cena donde te corté

con violentas armonías descoordinadas


¡Los nombres perjudican los síntomas,

mi alteración está en pánico!


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